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21 Jul 2024
21 Jul 2024
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Daniela Nemirovsky: «necesitaba sentir que hacia algo, entre tanto odio, tanto caos, tanta impotencia»

Entrevistamos a Daniela Nemirovsky influencer, activista y psicóloga sobre la situación del conflicto en Gaza y su colaboración

Tu perfil se ha vuelto muy conocido desde el inicio del conflicto en Gaza, principalmente por tus análisis de la propaganda y el mensaje en medios de comunicación. No obstante, antes de entrar en eso, queríamos preguntarte ¿Quién es Daniela Nemirovsky?

Antes que nada, quiero agradecer la invitación para hacer estar entrevista. Algo que a veces digo en las charlas que me invitan a dar, es que si hace 1 año me hubieran dicho que iba a estar acá, probablemente no lo hubiera creído. Pero hay un antes y un después del 7 de octubre.

En ningún orden en particular, soy argentina, soy judía, soy psicóloga, soy hija, hermana, tía, amiga y tutora de una perra llamada Milanesa. Me formé en la Universidad de Buenos Aires, fui docente y trabaje muchos años en una clínica de internación en salud mental, con pacientes agudos. A partir de la pandemia trabajo exclusivamente en consultorio con personas de todo el mundo, desde Ushuaia hasta Dubai. Mi vida ha sido una búsqueda constante de alejarme de los extremismos, del fanatismo, de las etiquetas que otros nos ponen.

Siempre fui defensora de los derechos humanos y apasionada luchadora contra todo tipo de discriminación. Me identifico como agnóstica, pero mi identidad judía siempre fue importante, y después del 7 de Octubre pasó a primer plano. Suelo decir que se subrayó. En 2019 inicié una cuenta de Instagram para hablar de salud mental, sin un plan concreto. Lentamente empece a hablar no solo sobre salud mental individual sino también sobre antirracismo y feminismo. En 2021, en contexto del conflicto anterior de Israel con Hamas, vi claramente el aumento de la retórica antisemita y me fui dando cuenta que, de todos los activistas que conocía, prácticamente nadie hablaba de esto. Tuve que sincerarme conmigo misma: yo tampoco lo hacia porque me daba miedo. Y decidí alzar la voz, aún con miedo.

Por un lado confirmé el por qué tenia miedo, y por otro me encontré con muchas personas aliviadas de que alguien estaba hablando de esto. Desde el 7 de octubre me cuesta hablar de otra cosa, mis motivos fueron primero egoístas: necesitaba  – y sigo necesitando – sentir que hacia algo, entre tanto odio, tanto caos, tanta impotencia. Y me encontré con muchísima gente agradecida por estar poniendo en palabras pensamientos y emociones que como pueblo compartimos, esto me generó un sentido de responsabilidad y al mismo tiempo la fuerza para seguir alzando la voz hasta el dia de hoy.

¿Consideras que tu formación en psicología te ha ayudado a analizar la situación? En un sentido no clínico, lógicamente, ¿sino identificando ciertas tendencias?

Después de casi 15 años de haberme recibido, creo que mi formación y experiencia en psicología tiñen mis pensamientos e interpretaciones, no podría separarlos aunque quisiera, tengo formación en psicoanálisis, en terapias contextuales, en trauma y EMDR. Siento que mi formación me ha ayudado a poder poner en palabras el sinsentido que estamos viviendo, y esto tiene que ver en principio no solo con herramientas teóricas, sino con el entrenamiento en la escucha del dolor y el sufrimiento.

Poder entender desde mi profesión las dinámicas entre emociones-pensamientos-acciones me ayudan a dar un marco para comprender lo que estamos viviendo a nivel individual y colectivo. Trabajo con la palabra, con historias, con narrativas, y todos sabemos que hay una guerra trágica sucediendo en Gaza, pero también hay una guerra que  no comenzó el 7 de Octubre, quensuelo llamar “guerra de narrativas”, de la que todos somos parte, y si bien mi conocimiento bélico es sumamente limitado, sí creo poder comprender mejor esta guerra de narrativas.

Es importante entender que vivimos en la posverdad, y esto de alguna manera se toca con el concepto de realidad psíquica del psicoanálisis. Para entender esto tenemos que llevar la mirada a la manipulación emocional que es central para la propaganda: ¿qué persona empática no sentiría horror al ver decenas de imágenes de niños muertos? ¿Quién no diría “paren esto ya”? Hablo de las mayorías que no conocen en profundidad la historia del pueblo judio, del sionismo, de Israel y solo conocen el conflicto por la vision sesgada de los medios y las redes sociales.

Quiero ser clara, cada inocente muerto es una tragedia, no debería suceder. La guerra es algo siniestro, especialmente una guerra urbana contra una organización terrorista que se esconde detrás de sus civiles. Pero decir esto no es excluyente de poder entender que las imágenes de esas víctimas son utilizadas para generar una reacción en las masas. La manipulación apunta a generar una emoción determinada y por ende una reacción. Esta guerra de narrativasn no empezó el 7/10, sino mucho antes, y se libra en todo el mundo, en la cual Hamas y otros proxys de la Republica Islamica de Iran buscan demonizar a Israel y a los judios, aislarlos del resto del mundo.

En esta guerra, el arma principal es el adoctrinamiento y la manipulación emocional de las masas. Cuando hablo de masas, no hablo simplemente de un conjunto de personas, siguiendo la lógica de “Psicología de las masas y análisis del Yo” de Freud, la masa es una entidad en si misma, con características diferentes a las de cada individuo que es parte. La masa es irracional, es emocional, es impulsiva y se une por identificación a alguna figura referente o ideal, en este caso esto va desde el antisemitismo explicito, el odio a Israel, hasta cierto ideal de justicia, que también esconde un sesgo antisemita.

Otro eje que me ayuda a comprender y traducir lo que esta pasando es mi formación, que ha sido autodidacta, en antirracismo. Tener una comprensión teórica y un trabajo personal de reflexión y deconstrucción en antirracismo – que nunca termina -, me permite tanto entender cómo masas que se autodefinen progresistas, pero creo mas atinado llamarlas Woke, pueden tener fuertes sesgos antisemitas, así como me ayuda a comprender la diferencia entre antisemitismo y otros tipos de racismo.

La prensa internacional se ha encontrado muy dividida con respecto al tratamiento de la crisis en Gaza. No obstante, la mayoría de los diarios internacionales han mostrado una mayor cercanía a la causa palestina. ¿Por qué crees que ocurre eso?

Creo que hay muchos factores en juego para entender esto, algunos que tengo más herramientas para analizar y otros que acudo a otros especialistas para comprender.

En primer lugar, el antisemitismo estructural. Creo que muchos suponíamos que lo peor del antisemitismo había quedado en el pasado, pero el 7 de Octubre se corrió un velo y vemos que está más vivo que nunca, sólo que tiene un disfraz nuevo: el antisionismo. El antisemita moderno del que hablo, no se reconoce teniendo odio o sesgos contra los judios, pero si puede reconocerse como antisionista. Pero esto se desprende de una distorsión de la definición de sionismo, que no es otra cosa que el movimiento de liberación y autodeterminación del pueblo judio en su tierra ancestral. Esta distorsión dice que el sionismo es en esencia racista y niega la historia, las raíces del pueblo judio en Judea, negando nuestra identidad toda. Por eso, una critica a Israel como criticaríamos a cualquier otro estado no es ni antisemitismo ni antisionismo.

Pero hoy, antisionismo es la cara visible del antisemitismo. Este antisemitismo que permite que se sostengan estereotipos como que “los judios manejamos los medios”, mientras, como bien decís, la mayoría de los medios son sumamente parciales en contra el Estado judio. El antisemitismo es diferente de otros tipos de racismo, porque funciona como una teoría conspirativa: no viene a decir “el judio es inferior”, sino que viene a pintar al judio y a todo lo vinculado a lo judio como poderoso, en esencia malvado, identificándolo con aquello que sea lo peor que se puede ser en cada momento de la historia. Parafraseando a Haviv Rettig Gur: el antisemitismo implica pensar que el judio (y hoy en dia el judio entre las naciones, Israel), es el obstáculo para la redención del mundo. Entonces, este sesgo esta presente también en gran parte de los medios, demonizando a Israel.

En segundo lugar, este antisemitismo se monta y se asocia con la cosmovisión occidental binaria que presenta todas las dinámicas como opresor-oprimido o colonizado-colonizador. La interseccionalidad es una herramienta muy interesante e importante que nos permite entender la interacción entre los diferentes marcadores identitarios que implican o bien tener privilegios o bien sufrir opresión.

Lamentablemente, como toda herramienta, sus efectos dependen de su uso, y vemos cómo hoy en dia todo se lee bajo un lente binario y superficial que además por definición no tiene lugar para el antisemitismo: si el antisemitismo me dice que el judio es poderoso, jamás puede ser visto como oprimido. En esa lógica, retomando lo que dije antes, ¿qué es lo peor que se puede ser en el mundo del siglo XXI? Colonizador, supremacista, opresor, racista, nazi, todas palabras utilizadas para adjetivar a Israel. La creencia antisemita de base impide ver a Israel y por ende a los israelíes como merecedores de empatía y este sesgo podemos verlo en los titulares y notas de los medios del mundo.

Los dos siguientes puntos van mas alla de mi incumbencia pero no quiero dejar de mencionarlos: debemos recordar que no hay libertad de prensa en Gaza, y los números de muertos y otros datos que llegan provienen directamente de Hamas que tiene el manejo del gobierno de la Franja. Datos que son reproducidos por organizaciones internacionales como la ONU y luego reproducidos por los medios. Es la única guerra en la que reportan un conteo de muertos es diario, exacto cuando esto, por la niebla de la guerra es muy poco creíble. Eso debería llamarnos la atención.

Por ultimo, en estos meses se ha hecho público como hace años e incluso décadas países como Qatar e inclusive la Autoridad Palestina, han hecho grandes inversiones financiando universidades de la Ivy League en Estados Unidos, por ejemplo. Hoy podemos ver los efectos de años de propaganda y adoctrinamiento.

Feed de TikTok de @lic.daninemi

¿Es realmente este apoyo masivo a Palestina un asunto que mueva a la población o hay otros intereses en juego?

El sufrimiento palestino es una realidad que no podemos negar. Gran parte de ese sufrimiento es responsabilidad de los liderazgos que han tenido: podría haber existido un estado palestino soberano desde 1947 si sus lideres hubieran aceptado la partición. Podría haber existido un estado soberano en el 2000, pero se negaron y pocos meses después fue una de las etapas de mayor violencia, la segunda intifada, por nombrar solo dos de las múltiples oportunidades. Como Einat Wilf analiza claramente en su libro “La Guerra del Retorno”, ninguna de las oportunidades fueron aceptadas porque esto implicaría el reconocimiento de Israel como estado judio, lo cual es inaceptable para quienes pretenden reinstaurar un califato islamico: los judios solo pueden ser dhimmis, ciudadanos de segunda.

En la medida que los palestinos sigan siendo refugiados, sigan sufriendo, la guerra no termina y la ilusión del “retorno” y por tanto la destrucción del único estado judio sigue viva. Esto lo vemos reflejado hoy cuando piden “desde el rio hasta el mar Palestina sera libre’, que en arabe lo que dicen en realidad es “Palestina será árabe”. Quién apoya esta narrativa, a sabiendas o desde la ignorancia, esta llamando a la destrucción de Israel, y por ende a la limpieza etnica o genocidio de la mitad de los judios del mundo.

Creo que mucha de la gente que hoy se presenta como “pro-palestina” realmente cree que esta abogando por el pueblo palestino, realmente cree que esta luchando por una causa moral y justa.   Y los entiendo, quizas si yo no conociera la historia, si no conociera Israel, también hoy estaría gritando “palestina libre”. Lamentablemente, mucha gente con buenas intenciones, como dije antes, esta siendo manipulada y usada para envalentonar y apoyar el extremismo del islamismo radical. Y quiero ser muy clara en la diferencia de este radicalismo con el islam como religión, de los musulmanes, hablamos de islamismo, no de Islam. Hablamos del jihadismo. Hablamos del régimen de la Republica Islamica de Iran que mata mujeres como Mahsa Amini, por no cubrirse su pelo, y condena a  músicos como Toomaj Salehi a ejecución por expresar sus ideas.

Lo interesante es que no ocultan sus intenciones, dicen claramente: “muerte a Israel, muerte a EEUU”, Hamas dice sin pudor, “vamos a repetir el 7 de octubre una y otra vez”. Lo entiendo teóricamente pero me sigue asombrando que gran parte del mundo occidental no escuche esto. Y en este punto acudo al concepto de sesgo de confirmación para hacer sentido de esto: solo admitimos como verdadera la información que confirma nuestras creencias. Y si fui entrenada para creer que Israel es por definición un estado ilegitimo, racista, colonizador, y que el pueblo palestino es víctima de esta entidad malvada, entonces me va a ser muy difícil aceptar que los israelíes pueden ser víctimas, y que la narrativa no se puede simplificar a este binarismo.

Ningún extremismo se vende como tal, para infectar a las sociedades debe disfrazarse de algo amable, digerible, de algo admirable. Hoy, en occidente, este extremismo se puso el disfraz de lucha contra la opresión, contra la colonización, contra el racismo, luchas sin duda nobles e importantes. Por eso tienen que sostener la mentira de que el sionismo es sinónimo de todo esto. Estamos hablando de una subversión ideológica, una técnica de manipulación usada por la Union Sovietica que busca cambiar la percepción de la realidad de las masas. No es casual que quienes introdujeron la idea del sionismo como racismo fueron de hecho los sovieticos con apoyo del mundo árabe.

Teniendo esto en cuenta y haciendo zoom en los individuos que son parte de esta masa, creo que hay una cuota de narcisismo en juego en no poder cuestionar estas ideas. Queremos mirarnos al espejo y ver a alguien que lucha por lo bueno, por lo justo, queremos asegurarnos de estar del lado “bueno”, y el lado bueno hoy es el que es percibido como víctima. Como dije, antes, en este mundo woke, hay solo dos lugares: opresor y oprimido, y todo lo judio es percibido como opresor. Ahora bien, ¿por qué digo que esto tiene que ver con el narcisismo? Porque cualquier cosa que venga a cuestionar que esta imagen yoica es otra cosa que moralmente superior, va a ser una herida narcisista, de la cual me voy a querer defender.

Noto que hay conversaciones imposibles de tener, porque en este punto todo se vuelve personal, todo se siente como un ataque. En estos meses he escuchado decenas de historias de vínculos rotos por tener narrativas opuestas sobre el conflicto. Como psicóloga comprendo que la realidad en la que nos movemos es nuestra realidad psíquica, y que todo pasa por nuestras interpretaciones. En lo que respecta a un conflicto como este, tenemos que trabajar para acercarnos lo mas que podamos a la verdad, y esto a veces implica soportar cierta incomodidad.

Hablemos un poco de los datos. Las cifras de fallecidos y heridos son algo que se ha vuelto bastante polémico. En general, los datos de la ONU son dignos de confianza, al menos en cuanto a la intención de transmitir la realidad. Entonces ¿Por qué crees que se producen estos cambios de cifras de una manera tan habitual? ¿Son errores de medición o tal vez fuentes incorrectas de información?

Me permito dudar que los datos de la ONU sean siempre confiables: la ONU ha demostrado tener un claro sesgo antisemita, desde la resolución “Sionismo es racismo” en 1975, influenciada por el antisemitismo soviético (resolución que fue revocada en 1991, pero que todavía sigue teniendo efectos en la narrativa actual), hasta la cantidad de resoluciones contra Israel en comparación al resto del mundo. Por ejemplo, en 2013 Israel fue condenado en 45 oportunidades, representando el 45% de todas las resoluciones. En 2020 fue condenado en 17 resoluciones, mientras que hubieron solo 6 condenando a otros países del mundo. Esto demuestra el doble estándar y la demonización del único estado judio. Por otro lado UNRWA, la agencia de la ONU para los refugiados palestinos, ha estado involucrada en el terrorismo de Hamas de varias maneras, ademas de eternizar el estatus de refugiados de los palestinos.

Dicho esto, como mencione antes, no existe libertad de prensa en Gaza, todo es manejado por Hamas, por ende la información que sale de allí proviene de la organización terrorista. En Mayo por ejemplo la ONU “corrigió” la cantidad de mujeres y niños muertos, partiendo el numero a la mitad. Tengamos en cuenta ademas que en esos números Hamas nunca distingue cuántos son militantes y cuántos son civiles, esto no es nuevo y no es accidental. Han habido especialistas que analizaron los números llegando a la conclusión que son fabricados, como el Prof. Abraham Wyner que publicó hace unos meses un análisis pormenorizado en Tablet Magazine. Así mismo, especialistas en guerra urbana como John Spencer han analizado que inclusive de ser esos números reales, la tasa de muertes civiles contra militantes terroristas es cerca de 2-1, mientras que el promedio en este tipo de conflictos bélicos es de 9-1.

All Eyes on Rafah. Más de 40 millones de personas dieron su apoyo a esta publicación en la que se hacía un llamamiento a la comunidad internacional para analizar la situación en Rafah. Esto, claro, desde una perspectiva pro-palestina. ¿Qué nos puedes contar de este suceso, si cabe, una de las mayores movilizaciones en redes sociales de la historia?

Si bien la imagen era de inteligencia artificial y sacada de contexto pareciera inocente, “All Eyes on Rafah” viene del escrutiño puesto sobre las acciones de Israel en Rafah, operación que se demoró por meses y meses por presión internacional. Para alguien con buenas intenciones, esta frase y la imagen asociada puede parecer representar la protección de los inocentes palestinos en Rafah, que por supuesto deben ser protegidos. Pero si lo ponemos en contexto es un elemento mas de la propaganda de Hamas: esta movida en redes sociales vino inmediatamente después del trágico incendio en un área humanitaria de Rafah, donde según la información de Hamas fallecieron 45 personas, y de donde se dieron a conocer videos terribles, entre ellos uno de un niño decapitado. Esto es por supuesto una tragedia.

Pero antes de analizar lo que había sucedido, el mundo ya había decidido: era culpa de Israel, volviendo a alimentar el tropo antisemita del genocidio y el libelo de sangre moderno (el libelo de sangre es la idea de que los judios asesinaban niños cristianos para rituales, hoy en dia es la idea de que el estado de Israel asesina intencionalmente niños palestinos, cuando toda la evidencia indica que se hace todo lo posible para evitar dichas muertes). Las investigaciones indicaron que el ataque de IDF fue preciso, con municiones de 17 kg, no suficientes para generar dicho incendio, el ataque fue a más de 1 Km del área humanitaria y los blancos fueron dos comandantes de Hamas, blancos legales. Según reportaron, el incendio fue causado por municiones de Hamas almacenadas en la zona humanitaria. Pero la condena mundial no fue a la organización terrorista por exponer a sus civiles, sino a Israel.

Para ejemplificar la diferencia: el 7 de octubre gran parte del mundo hablaba de contexto, y hasta se siguen poniendo en duda las atrocidades sucedidas, documentadas por los mismos terroristas. El norte de Israel esta prendido fuego literalmente por los ataques de Hezbollah, pero no vemos millones de personas diciendo “All Eyes on the North of Israel”. Pero cuando se trata de responsabilizar a Israel, no se espera contexto ni investigación. La imagen “All Eyes On Rafah” simbolizó la cristalización y el triunfo de la narrativa antisionista, que no se trata de otra cosa que antisemitismo. Para entender cuándo algo no es una mera critica a Israel, sino que es antisemitismo, vale recordar las 3 D de Nathan Sharansky: demonización, deslegitimación y dobles estándares.

Personalmente, cuando vi que 45 millones de personas estaban compartiendo esto, sentí una angustia muy fuerte, por lo que esto simboliza. Para poner en perspectiva, los judios somos aproximadamente 16 millones en todo el mundo, todavía no llegamos a la cantidad que éramos antes del Holocausto. Realmente hay que reconocer que el trabajo de adoctrinamiento y propaganda que ha hecho el régimen islamista ha sido muy eficiente. No creo bajo ningún concepto que esas 45 millones de personas sean necesariamente antisemitas. Pero sí, que muchas, con buenas intenciones, terminan siendo funcionales al terrorismo.

De la misma manera que los lideres de Hamas y de la Republica Islamica han felicitado los acampes en las universidades de EEUU, este apoyo de occidente es como un cheque en blanco, funciona empoderando al extremismo. No somos conscientes a veces de la responsabilidad que tenemos cuando compartimos información, o incluso publicaciones que parecen inocentes pero alimentan una narrativa, en este caso, antisemita. Es un efecto dominó, todos tenemos círculos de influencia, tengamos cientos, miles o millones de seguidores.

Tu perspectiva en medios, y supongo que en el resto de los aspectos, es una feminista. ¿Cómo podemos entender que organizaciones feministas, por ejemplo, apoyen a Hamás que, más allá de su posición política en Palestina, es una organización abiertamente islamista?

Este fue uno de los golpes mas grandes para mí y muchas personas que nos identificamos como feministas y activamos desde esa posición. Se generó para muchas y muchos una sensación de horfandad, de perdida de referencias. Se generó también un empuje para reagruparnos en espacios que si sean seguros para todas, incluidas las judias.

ONU Mujeres tardó 57 dias en reconocer que hubo violencia sexual el 7 de octubre. 57 dias en los cuales múltiples organizaciones como WIZO y NCJW les pidieron que se pronuncien. Pero, silencio. Organizaciones como Ni Una Menos o Me Too o bien se mantuvieron en silencio o se manifestaron apoyando la “resistencia” palestina. En Uruguay en la marcha del 8M hubieron manifestaciones expresamente antisemitas. En Argentina, hubieron banderas palestinas, y muchas mujeres judias que no pudimos ir a pedir por nuestras mujeres.

Todo eso mientras todavía hay mujeres secuestradas que por lo que sabemos pueden estar siendo abusadas ahora. Nos han cerrado la puerta en la cara cuando pedimos ayuda para visibilizar. Las mismas organizaciones que sostienen la bandera de “yo te creo hermana”, nos pidieron mas evidencia cuando se trata de israelies y judias. Nos dijeron que las israelíes tenían la “pollerita muy corta”, básicamente. Desde la tercera ola del feminismo se apunta a un feminismo inclusivo a las diversidades raciales y culturales. De lo que nos enteramos ahora, es que para demasiados espacios feministas, esto no incluye a las mujeres judias e israelies.

Ya mencione antes que en el uso que se le da al concepto de interseccionalidad, hay solo dos posiciones posibles: opresor y oprimido. Muchas de las organizaciones feministas actuales, me atrevo a decir que la mayoría, indefectiblemente van a apoyar a quien es identificado como oprimido. Hay un punto ciego para el sufrimiento de las judias e israelies, por ese antisemitismo tan estructural que descubrimos y describí antes.

En este punto creo que se suma acá también la vision anti-imperialista de muchos de estos espacios, que es básicamente contra EEUU y todo lo que representa. Pero, curiosamente, quienes tienen objetivos imperialistas son quienes llaman expresamente a construir y extender un califato islamico: la Republica Islámica de Iran habla de “exportar la revolución”.

Hay una imposibilidad de sostener matices, grises. Cualquier verdad que apunte a romper con esta visión binaria y llamar a la reflexión, cualquier dato que genere una grieta en esta cosmovisión que se presenta como algo tan claro, tan cerrado, blanco y negro, es minimizada o negada. Así es como pueden negar la violencia sexual del 7 de octubre, y cuando ya no pueden negarla mas, puede decir que “violar es una forma resistencia”.

Así es como el apartheid de género que viven las mujeres en Iran o Afganistan, por ejemplo, es pocas veces mencionado por esas mismas organizaciones. Así es como la opresión que viven las personas LGBTQ+ en países con la ley sharia e inclusive en Gaza y Cisjordania, es negada al servicio de esta narrativa. Así es como en vez de celebrar que hay un país en medio oriente donde puede haber una marcha del orgullo gay, que es Israel, esto es llamado “pinkwashing”. Pareciera que sostener una narrativa es más importante que ir por la verdad, no herir ese narcisismo frágil, poder seguir creyendo que uno es “moralmente superior”, es mas importante que ir por la verdad.

Por último, queríamos preguntarte sobre como crees que acabará el conflicto. ¿Cuál crees que será la resolución de los enfrentamientos? ¿Habrá dos estados o se llegará a otro tipo de acuerdo?

Me encantaría tener una respuesta para esto, pero no lo sé y no creo ser suficientemente idónea en cuestiones bélicas y geopolíticas para especular. Lamentablemente la solución de dos estados hoy parece lejana y utópica.

Dicho eso, puedo hablar de lo que deseo: que todos los secuestrados sean rescatados, que quienes han sido asesinados puedan finalmente ser despedidos por sus seres queridos, deseo que la sociedad israelí pueda comenzar a sanar del trauma del 7/10 y estos meses, que la franja de gaza se pueda reconstruir y que dejen de morir inocentes de ambos lados. Deseo que los palestinos tengan un liderazgo que no oprima a su propio pueblo, que realmente abogue por sus derechos y no así por la destrucción de Israel, que ningún niño más sea adoctrinado en el odio, para que podamos pensar algún dia en una convivencia pacifica que incluya la autodeterminación de ambos pueblos.

Lo que sí tengo claro, es que, más allá de cómo y cuándo termine esta guerra, la lucha contra el antisemitismo seguirá y tiene que ser una prioridad, no solo de los judios. Como solemos decir, los judios somos el canario en la mina: el aviso de que algo oscuro se avecina, una sociedad donde el antisemitismo florece es una sociedad donde se validan discursos del odio, donde se cree en teorías conspirativas, el antisemitismo pone en peligro las democracias, como suele señalar Deborah Lipstadt, y lo que empieza con los judios nunca termina con los judios.

El 7 de octubre muchos pensamos que finalmente el mundo se daría cuenta contra qué ideología esta luchando Israel, pero nos encontramos con todo lo contrario. Si bien tengo que mencionar que hay quienes entendieron perfectamente de qué se trata, para muchos, el mensaje del 7 de octubre fue: se puede masacrar, violar, secuestrar judios y el mundo hace silencio. Para muchos se vio validado su antisemitismo, haciendo de él una moda, bajo el disfraz del antisionismo.

Si quieres saber más sobre la entrevistada puedes seguirla en @lic.daninemi

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