El presidente del Comité Científico de la Red contra la Tuberculosis y por la Solidaridad (Red TBS Stop Epidemias), el doctor Julio Ancochea, ha advertido sobre el preocupante repunte de casos de tuberculosis en España. Por ello, ha instado a los profesionales sanitarios a no bajar la guardia y a considerar esta enfermedad en sus diagnósticos para mejorar su abordaje.
“Da igual que sea prevenible y curable desde hace tantísimo tiempo. La tuberculosis no solo sigue entre las diez enfermedades más mortales del mundo, sino que, tras el control de la Covid-19, vuelve a ser la infección más letal”, subrayó Ancochea durante la 13ª Jornada de Actualización de la Red TBS.
El neumólogo también destacó que el actual contexto mundial, marcado por inestabilidad y vulnerabilidad social, exige una respuesta coordinada, solidaria y responsable. “La enfermedad y el estigma continúan cebándose con los colectivos más vulnerables y desprotegidos. Las enfermedades no entienden de fronteras”, enfatizó, apelando a eliminar barreras para erradicar la tuberculosis.
En cuanto al panorama global, el secretario general del Comité Científico, el doctor Javier García Pérez, calificó de “preocupante” la retirada de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), advirtiendo que “corre un velo negro” sobre las cifras globales. Según los datos de 2023, se notificaron 10,8 millones de nuevos casos y 1,25 millones de muertes, lo que supone una incidencia de 134 casos por cada 100.000 habitantes.
Cinco países concentran el 56% de los casos mundiales: India, Indonesia, China, Filipinas y Pakistán. A pesar de estos datos alarmantes, entre 2015 y 2023 se logró una reducción del 8,3% a nivel global, impulsada principalmente por Europa (con una disminución del 27%) y África (con un descenso del 24%).
En España, la incidencia ha descendido un 22,5% en ese mismo periodo, situándose en 8,2 casos por cada 100.000 habitantes. No obstante, en 2023 se registraron 3.994 nuevos diagnósticos, incluidos 210 en menores de 15 años. Las comunidades autónomas con mayor número de casos son Cataluña, Galicia y País Vasco, y la mitad de los contagios continúan produciéndose en población autóctona.
Alta tasa de incidencia
El responsable del Programa de Tuberculosis en la Agencia de Salud Pública de Barcelona, el doctor Joan Pau Millet, ha advertido que la persistencia de la tuberculosis en la ciudad se debe principalmente a la “transmisión activa comunitaria”, sumada a factores como el retraso en los diagnósticos, la pérdida de seguimiento en población de riesgo y la baja tasa de estudios de contactos realizados.
“De nada nos sirven los avances médicos y tecnológicos si sigue siendo una enfermedad olvidada y marginada”, ha enfatizado Millet, codirector también de Serveis Clínics, quien mostró su preocupación ante el incremento de casos registrado en los últimos dos años. Según el especialista, problemas como los tratamientos de infección tuberculosa mal indicados o la falta de cribados en colectivos vulnerables contribuyen a la dificultad para reducir la incidencia.
El doctor Millet recalcó que la ausencia de diagnóstico oportuno no solo aumenta las secuelas en el paciente, sino que también incrementa el riesgo de contagio dentro de la comunidad. Por ello, hizo un llamamiento urgente para priorizar la tuberculosis en la agenda sanitaria y aprovechar al máximo tanto las pruebas diagnósticas como los nuevos tratamientos disponibles. “Necesitamos una visión y enfoque multidisciplinares, multisectoriales e interinstitucionales, basados en programas de control sólidos”, subrayó.
Entre las medidas clave, Millet destacó la necesidad de fortalecer la detección, notificación y tratamiento de los casos, asegurando la adherencia y el seguimiento adecuados. También remarcó la importancia de realizar estudios de contactos, censos, detección temprana de brotes y cribados, especialmente en colectivos vulnerables como personas inmunodeprimidas, consumidores de drogas, personas en situación de exclusión social o migrantes en condiciones precarias.
Incremento en los centros penitenciarios
El jefe del Área de Salud Pública de la Subdirección General de Sanidad Penitenciaria del Ministerio del Interior, Enrique Acín, ha subrayado que, aunque las prisiones españolas están “muy adelantadas” en el cumplimiento de los objetivos 2030 respecto al virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), el mismo progreso no se observa en el abordaje de la tuberculosis. “Las personas privadas de libertad provienen mayoritariamente de situaciones de marginalidad y exclusión”, recordó Acín, señalando que para muchos reclusos, la prisión representa su primer contacto con el sistema sanitario formal.
En lo que va de 2024, las cárceles españolas han registrado 31 casos de tuberculosis, lo que supone una leve disminución respecto al año anterior. De estos casos, 21 corresponden a personas españolas y 10 a extranjeras, siendo hombres el 93,5 % y con una edad media de 46 años.
Por su parte, el representante del Área de Salud de Cruz Roja Española, el doctor Juan Jesús Hernández, ha expuesto la situación de vulnerabilidad y precariedad en la que se encuentran migrantes, refugiados y solicitantes de asilo, haciendo hincapié en las dificultades para detectar la enfermedad en este colectivo. Explicó que, debido a que provienen mayoritariamente de zonas de alta prevalencia, el uso de pruebas como el Mantoux resulta poco efectivo, por lo que se prioriza la detección basada en la sintomatología.
“Nadie es migrante en estas condiciones por capricho; son personas con necesidades a las que debemos atender, por solidaridad como sociedad y por responsabilidad para con la salud pública”, concluyó Hernández, apelando a la necesidad de una estrecha coordinación entre los diferentes actores implicados para abordar este reto sanitario de manera efectiva.