El presidente de Judaísmo Unido de la Torá y ministro de Vivienda, Yitzhak Goldknopf, fue grabado bailando en una boda mientras sonaba la polémica canción “Moriremos y no nos alistaremos, no creemos en el gobierno de los infieles”. En la grabación, Goldknopf aparece acompañado por estudiantes de yeshivá que coreaban “No nos presentamos en sus oficinas”, lo que desató una oleada de reacciones políticas.
La controversia se sumó a otra reciente, en la que Goldknopf admitió haber facilitado apartamentos para el sector ultraortodoxo, hecho por el que posteriormente pidió disculpas. Tras la difusión del video, el primer ministro Benjamin Netanyahu salió en su defensa, señalando que el ministro había hecho bien en repudiar la canción. Netanyahu subrayó que “no hay lugar para canciones contra las FDI” y llamó a la unidad nacional frente a los enemigos externos.
La respuesta política no se hizo esperar. El ex primer ministro Naftali Bennett criticó la pasividad de los ministros, acusándolos de utilizar la condena a la canción como una forma de evitar responsabilidades, mientras seguían aprobando presupuestos que fomentaban la evasión del servicio militar.
Dentro de la propia coalición, el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, mostró su indignación y exigió que Netanyahu convocara a Goldknopf para una investigación urgente. Por su parte, el ministro de Aliá y Absorción, Ofir Sofer, opinó que Goldknopf no debería continuar en su cargo, al considerar que su falta de una condena contundente enviaba un mensaje equivocado a las familias de soldados caídos y heridos.
Desde la oposición, figuras como Avigdor Liberman y Benny Gantz calificaron el comportamiento del ministro de deslealtad hacia el Estado y las Fuerzas de Defensa de Israel. Liberman subrayó que, mientras los soldados arriesgan sus vidas en el frente, un ministro del gobierno celebraba públicamente una canción que menosprecia el servicio militar. Yair Lapid y Ben-Ari fueron más allá, exigiendo la destitución inmediata de Goldknopf y acusando a Netanyahu de no actuar debido a su dependencia del apoyo de los partidos ultraortodoxos.
Ante el rechazo generalizado, Goldknopf aclaró que no comparte el mensaje de la canción y ofreció disculpas públicas, asegurando que en el futuro intervendría si algo similar ocurriese. Mientras tanto, Netanyahu se reunió con líderes lituanos y trató de calmar a los socios ultraortodoxos en torno al tema del servicio militar obligatorio, evitando que Judaísmo Unido de la Torá presentara un ultimátum al gobierno.