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21 Jul 2024
21 Jul 2024
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No es lo mismo

Que no, que una mascota y un niño no son lo mismo. Que ser padre no es lo mismo que ser el dueño de una mascota. Que no es lo mismo un animal que un ser humano.

Bolso para perros/mascotasseguras.es

Cada cierto tiempo desde hace al menos un par de años, momento en que el fenómeno empezó a ser evidente a ojos vista, sale la noticia –y esta columna les dará una nueva oportunidad de leerla– de que en España hay –en las familias, se entiende, sea lo que sea una familia en estos momentos, nadie lo sabe, y quizá eso tiene que ver con el asunto– de que en España hay más perros que niños, con una diferencia estimada de dos millones y medio a favor de los primeros –9 frente a 6,5 millones, algo así; una buena diferencia, no pequeña, en cualquier caso–.

A partir de aquí, antes de seguir comentando la jugada me veo en la obligación de aclarar algunas cosas, porque hoy hay que aclararlo todo y excusarse de antemano por todo, y porque después me daría mucha pereza tener que contestar a todos los ofendidos, aun cuando –primera aclaración– no hay intención alguna de ofensa aquí.

Humanización de las mascotas, mi perro tiene los mismos derechos que un hijo

Me parece muy bien que la gente tenga cuantas mascotas quieran; que encuentren compañía en un amigo peludo; que alegren su casa con animales, todos los que quieran; y que pasen todo el tiempo del mundo con ellos. No es solo que me parezca bien que la gente trate a sus mascotas con cariño, sino que no hay, me parece, otra manera correcta de tratarlas; y para todo aquel que lo desee, adelante con el sinfín de lujos: hoteles cinco estrellas cuando los dueños se van de viaje; peluquerías y masajes; collares Burberry –los hay–, transporte en bolsas Loewe –también los hay–. Es su casa, es su vida, es su dinero.

Me parece fenomenal que la gente quiera a sus mascotas; y respeto que las adoren, que las idolatren, que las amen, o que no hablen de otra cosa. Entiendo que las lloren cuando ya no están, y que sean la mayor compañía para muchos. Y que las lleven a san Antón a que las bendigan me gusta lo que más.

Una mascota y un hijo no suponen los mismos esfuerzos, ni las mismas obligaciones

Sobre esa base alucinante superponen toda una serie de ficciones que también han de aceptarse como normales: que una mascota supone las mismas responsabilidades, esfuerzos y desvelos que un niño, por lo que mascota y niño son de la misma condición y, por esa torcida regla de tres, los dueños de la mascota y los padres del niño también.

A estas personas les digo siempre que no, que una mascota y un niño no son lo mismo; y que ser padre no es lo mismo que ser el dueño de una mascota. Que todo lo demás bien, que lo que quieran, que sí, pero que no es lo mismo un animal que un ser humano. A esta negativa la llaman ahora ser especista. Pero tampoco es lo mismo ser especista que humanista.

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