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23 Jul 2024
23 Jul 2024
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¿Nos hacemos unas pajillas?

Si esto se hace para proteger a los menores, y lo que se pretende es que nadie sin la edad de acceso adecuada pueda acceder a páginas que no le corresponden, ¿por qué puñetas entonces nos ponen un límite para darte alegría pa tu cuerpo, Macareno, a los que entran, si estos son mayores de edad?

A mí me tienen estos del Gobiernoposición (que unos días son una cosa, y otros como los de Padrón), despistao, oigan. Tanta lucha para la libertad sexual de todos, todes y todas, pero ahora va y resulta que si te toca una mala racha sin pareja (más allá de la del control de alcoholemia por la de la Guardia Civil cuando sola y borracha quieras llegar a casa), pero que ni estable ni inestable. ¡Que ná de ná, vaya! A dos velas del tamaño de cirios pascuales. Pues que no te falte la imaginación querido amigo (o amiga, que en esto digo yo que será medida no discriminatoria por género) a la hora de darte un relajo seminal. Porque como seas de los que necesiten ayuda visual para el menester puñetero, me da que te veo yendo al kiosco a ver si aún venden el Lib y el Penthouse, o sacando del trastero el vídeo para ver si las viejas cintas de VHS aún te funcionan. ¡Y esto para los boomer que andan ya que tampoco estarán para muchas alegrías sin ayuda de pilulas azules! Para los jovenzuelos que me lean, como tenga que explicarles que hubo una generación que nos ponía un tal Canal Plus donde veíamos lo que intuíamos porque no teníamos decodificador (que eso de las plataformas de pago eran solo una ¡y cara!), y nos animábamos con una pantalla a rayas, ¡ya pa qué más!

Y todo esto a cuenta de no sé que pajaporte (la parida saltó en las Corralas 2.0 recién hecho el anuncio por el ministro del ramo) digital, que hay que tener para acceder a las páginas del interné del demoño. Parece ser que esto es una medida para evitar que los menores accedan al porno, aunque nos asalte a la que pones un comentario en eXtwitter, con los «nudes en mi perfil»; en el Caralibro cada vez que te metes en su Messenger; o en IG en cualquier momento, pues en las estoris esas hay más caucho rebotando a ritmo sandunguero, que en una exposición en Decathlon de puchingballes, y muchos del tamaño de balones de Nivea playeros, ya que estamos en fechas estivales. A mis lectores más mocitos, si aún los tengo tras toda esta retahíla de referentes del tardomedievo, le ruego me perdonen el asombro de este provecto plumilla, pero es que mi sorpresa cada día sobrepasa los recuerdos de infancia donde los únicos que te daban la tabarra con que te podías quedar ciego si te dabas mucho al vicio solitario, eran los curas preconciliares de los que no deben de quedar muchos. Menos en este gobierno progresista y moderno, tan buenista tan buenista, que vela por nuestra sexualidad onanista.

Porque, además, el porno es muy peligroso (dicen) ya que exalta al señorío heteropatriarcal, y hace que las violaciones sean cada vez más numerosas. De hecho, según un conocido diario vasco, esas agresiones han aumentado un 45% nada menos, en los últimos dos años. Que debe de ser que al País Vasco ha llegado ahora el Pornhub o lugares parecidos, y antes por el cupo vasco sólo tenían las ilustraciones de la Guía Sexual de López Ibor a mano (¡y nunca mejor dicho!). A mí lo de dar una buena educación sexual me parece de perlas, porque no vean lo que nos costaba acertar a los de una generación, ya no con el mítico Punto G, que era como buscar la Ciudad Perdida de Z, toda una aventura, sino con cualquier punto realmente placentero en la pareja. Que ellas parecían que tronchaban espárragos, y ellos que había que encender una dinamo a toda velocidad. Un desastre, ya les digo. Pero lo de que me digan que van a ponernos coto con un número de 30 corridas 30 a lo largo de un mes, como si fuera la Feria de San Isidro, me asalta una duda: Si esto se hace para proteger a los menores, y lo que se pretende es que nadie sin la edad de acceso adecuada pueda acceder a páginas que no le corresponden, ¿por qué puñetas entonces nos ponen un límite para darte alegría pa tu cuerpo, Macareno, a los que entran, si estos son mayores de edad? Que se pueden tomar un Lagavulin, fumarse un H. Uppman, o ver la reposición de «La guarra de la galaxias» o «Si no soy Curro Jiménez qué hago con este trabuco» las veces que les dé la gana, faltara o faltase. ¿O me va a controlar también en mi casa ahora si me tomo un copazo o dos, si me fumo tres farias o una tagarnina, o si me da por leer la colección completa de La Sonrisa Vertical?

Estos progres de ahora, qué quieren que les diga, ¡son más carcas que el Palmar de Troya! Que lo sepan.

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