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13 Jul 2024
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De la unidad a la fragmentación: la historia y evolución del falangismo en España

El movimiento se creó en el 1933 con la Falange Española hasta que, con el paso de los años, ha sufrido importantes escisiones y la aparición de un nuevo frente: Vox

Imagen: Ultraderechistas de la Falange realizan un saludo fascista durante una manifestación celebrada el 18 de noviembre de 2023 en Madrid. Carlos Luján / Europa Press

Cada 20 de noviembre, algunos falangistas rinden homenaje a José Antonio Primo de Rivera, el fundador de la Falange Española (FE), por el aniversario de su muerte. Los militantes del partido convocan cada año una marcha que culminaba en el Valle de los Caídos, donde Primo de Rivera estaba enterrado antes de su exhumación el 24 de abril de 2023.

El 19 de noviembre de ese mismo año, La Falange y Falange Española de las JONS decidieron no organizar la marcha a pie que celebraban cada año. En su lugar, convocaron una manifestación contra la Ley de Memoria Democrática y se concentraron en la calle de Génova. Decenas de personas marcharon la noche del sábado por el centro de Madrid donde se cantó el Cara al sol y se homenajeó a Primo de Rivera. Los manifestantes también aprovecharon para lanzar proclamas contra la ley de amnistía presentada por el PSOE tras los acuerdos con los partidos independentistas catalanes.

“Los falangistas no tenemos ningún pudor en afirmar que la Constitución destruye la nación”, aseguraba durante su discurso Manuel Andrino, jefe nacional de La Falange, condenado por el asalto violento a la librería Blanquerna en 2013, biblioteca de la Generalitat de Catalunya en Barcelona.

Hacen mucho ruido, pero, ¿son tantos? En realidad, el movimiento falangista en España está realmente fragmentado, aunque todo empezó en 1933 con un partido político unificado con Primo de Rivera a la cabeza. Después de numerosas escisiones, choques entre ellas, acusaciones por parte de los diferentes bandos y, en última instancia, la aparición de Vox, el movimiento falangista en España está más dividido que nunca.

Repasamos, desde su irrupción en 1933 hasta la actualidad, las escisiones más importantes del falangismo y las diferencias ideológicas entre ellas.

Historia (1933-1977)

El origen: La Falange Española de José Antonio Primo de Rivera

El falangismo se inicia en España inmerso en la corriente de la época, que presenciaba el auge del nazismo alemán y del fascismo italiano. Aquí, un 29 de octubre de 1933, Alfonso García Valdecasas, Julio Ruiz de Alda y José Antonio Primo de Rivera creaban la Falange Española (FE), un partido político de ideología fascista que seguía esa estela de Italia, y que se dio a conocer en un mitin celebrado en el Teatro de la Comedia de Madrid.

Su máximo líder, José Antonio Primo de Rivera, era hijo del dictador Miguel Primo de Rivera, quien dirigió España de 1923 a 1930. De hecho, José Antonio entró en política para defender la memoria de su padre.

De ideología nacionalsindicalista, la Falange Española propugnaba la creación de un estado sindical totalitario en el que se proponía superar la lucha de clases, así como las distinciones entre derecha e izquierda, entre socialistas, comunistas y anarquistas, y capitalistas, liberales o conservadores, mediante una tercera vía opuesta a toda forma de disidencia o convivencia democrática.

Se trataba de un nacionalismo extremo, acompañado de ultracatolicismo, que añadía al marcado rasgo imperial de los fascismos de la época un deseo de reunificación de los pueblos de habla hispana.

Además, la propiedad de los medios de producción se sindicalizaría y se administraría de forma autogestionaria. Estando históricamente financiada, principalmente, por el capital y teniendo considerables afinidades con el resto de fuerzas de la derecha radical, la Falange Española siempre ha manifestado una repulsa demagógica del sistema capitalista.

Nació como una fuerza antiparlamentaria que contemplaba la violencia como método para alcanzar sus fines:

“Pero no saldrá de ahí nuestra España ni está ahí nuestro marco [el parlamento]. Esa es una atmósfera turbia, ya cansada, como de taberna al final de una noche crapulosa. No está ahí nuestro sitio. Yo creo, sí, que soy candidato; pero lo soy sin fe y sin respeto. […] Nuestro sitio está al aire libre, bajo la noche clara, arma al brazo y, en lo alto, las estrellas”

Primo de Rivera, discurso fundacional de la Falange

Fusión y creación de la Falange Española y de las JONS

El 15 de febrero de 1934, la Falange Española se fusionó con las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (JONS), fundadas por Onésimo Redondo y Ramiro Ledesma, entre otros. El nuevo partido se denominó Falange Española de las JONS o FE de las JONS, que fortalecía las ideas falangistas y los métodos extremos, y cuyo líder continuaba siendo Primo de Rivera.

La estética del partido y de sus militantes obedecía, también, a la de los partidos fascistas europeos, especialmente los italianos. De hecho, las visitas de Primo de Rivera a la Italia de Mussolini le granjearon la subvención de su partido con 50.000 liras mensuales, cortesía del gobierno italiano.

Por ejemplo, en cuanto a sus medidas nacionalistas-católicas, FE de las JONS afirmaba su “voluntad de imperio” y reclamaba para España “un puesto preeminente en Europa”. En este sentido, defendían la unificación de cultura respecto a los países de Hispanoamérica, así como los intereses económicos y de poder: “España alega su condición de eje espiritual del mundo hispánico como título de preeminencia en las empresas universales”.

También reivindicaba el poder de las fuerzas armadas en tierra, mar y aire, así como “buscar la gloria de España y su riqueza por las rutas del mar”. España, según el partido, debía de aspirar a ser una gran potencia marítima “para el peligro y para el comercio”.

Bandera de FE de las JONS

El programa de FE de las JONS contaba con medidas socialistas, como la intervención del Estado en la economía, la redistribución de la riqueza o la protección social. El partido odiaba el capitalismo, tal y como se puede leer en la propuesta número 10: “Repudiamos el sistema capitalista, que se desentiende de las necesidades populares, deshumaniza la propiedad privada y aglomera a los trabajadores en masas informes, propicias a la miseria y a la desesperación”.

Para ellos, no existía lucha de clases porque todos los que cooperan en la producción “constituyen una totalidad orgánica”. Tampoco les parecía tolerable que “las masas enormes vivan miserablemente mientras unos cuantos disfrutan de todos los lujos”. Asimismo, el programa incluye un listado referente a los cambios en materia agrícola que el partido llevaría a cabo. Entre ellos, destaca enriquecer la producción agrícola, organizar socialmente la cultura, emprender una campaña de repoblación ganadera y forestal o el poder del Estado de expropiar las tierras cuya propiedad haya sido adquirida ilegalmente.

Y en cuanto a sus componentes fascistas, FE de las JONS defendía un Estado totalitario donde “nadie participará al través de los partidos políticos”, un sistema cuya abolición propagaban. “Nuestro sentido espiritual y nacional repudia también el marxismo”, se puede leer. Llamaban, además, a la revolución nacional: “FE de las JONS quiere un orden nuevo […] para implantarlo, aspira a la revolución nacional. Su estilo preferirá lo directo, ardiente y combativo”. “Pactaremos muy poco”, advertían.

Falange Española Tradicionalista y de las JONS: único partido legal del franquismo

Con la llegada de la guerra civil española, Francisco Franco impulsa el Decreto de Unificación, una norma jurídica aprobada el 29 de abril de 1937, mediante la cual se fusionaban bajo el mando de Franco los partidos políticos FE de las JONS y la Comunión Tradicionalista (carlistas), creándose un nuevo partido único con el nombre de Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (FET y de las JONS).

Se trataba del único partido del régimen franquista y, a efectos legales, el único permitido en España tras la guerra civil española. Durante la dictadura, fue comúnmente conocido como el Movimiento Nacional, y continuó existiendo hasta 1977, cuando fue disuelta por el gobierno de Adolfo Suárez.

A efectos prácticos, el nuevo partido se convirtió en una comunión de distintas fuerzas políticas organizadas en torno a la figura de Franco. Lo que pasa es que la unificación se llevó a cabo con la firme oposición de los líderes de las dos principales facciones unificadas: numerosos miembros de la vieja Falange Española (liderada, por aquel entonces, por Manuel Hedilla, ya que Primo de Rivera murió en una prisión republicana) y un buen número de carlistas que no quisieron integrarse en el partido, liderados por Manuel Fal Conde. De hecho, Hedilla, que tampoco reconoció la unificación con los tradicionalistas, fue inmediatamente detenido y condenado a muerte. Fal Conde, por su parte, se encontraba exiliado en Portugal y también se oponía a la unificación.

Con el paso de los años, la influencia del partido único fue decreciendo hasta que, el 7 de abril de 1977, el Gobierno de Adolfo Suárez decretó su disolución.

Democracia (1977- actualidad)

Poco después de esta fecha, en paralelo, surgieron algunos partidos que pretendían ser sus continuadores, como Falange Española de las JONS, Falange Española de las JONS (Auténtica), Falange Española Independiente, los Círculos Doctrinales “José Antonio” y Frente Nacional Español (liderado por el que fuera secretario general de la FET de las JONS, Raimundo Fernández-Cuesta). Todos ellos disputaban la batalla legal por las siglas FE de las JONS.

Hay que tener en cuenta que, cuando empieza la democracia, el falangismo se encuentra dividido en varios grupos fuertemente competitivos entre sí. Por un lado, existían algunos que entendían que difícilmente podrían sobrevivir falangismo y franquismo disociados, ya que ambos “se necesitaban mutuamente para seguir adelante”. Principalmente, los que apoyaban este acercamiento eran FE de las JONS, los Círculos Doctrinales José Antonio y Fuerza Nueva, un partido de extrema derecha. Por otro lado, había otros falangistas que continuaron con su distanciamiento de las posiciones franquistas, algo que a día de hoy todavía sigue ocurriendo.

Frente Nacional Español gana la batalla legal

El Frente Nacional Español (FNE), una asociación política de ideario falangista nacida en 1975 y liderada por Raimundo Fernández-Cuesta, fue el que consiguió, en los tribunales, el derecho a usar las siglas FE de las JONS. Son los herederos del movimiento falangista original.

Cuatro años después de su batalla legal, y en el seno de las primeras elecciones generales constitucionales en España, los Círculos Doctrinales José Antonio se integraron en FE de las JONS. Poco después, el partido concurrió a las elecciones en la coalición Unión Nacional, formada por Fuerza Nueva, Comunión Tradicionalista, FE de las JONS, Círculos Doctrinales José Antonio, Asociación de Jóvenes Tradicionalistas y Confederación Nacional de Excombatientes. La coalición obtuvo el único escaño que ocupó Blas Piñar, el líder de Fuerza Nueva, uno de esos partidos que defendía el acercamiento del falangismo y del franquismo.

En 1983, Raimundo Fernández-Cuesta dimite como Jefe Nacional de FE de las JONS y lo sustituye Diego Márquez Horrillo, cargo que siguió desempeñando hasta julio de 2011. Desde entonces, FE de las JONS se ha distanciado del pasado franquista, declarándose heredera de la Falange anterior a la unificación decretada por el dictador en 1937.

El siguiente líder, después de Márquez Horrillo, fue Noberto Pico Sanabria, elegido Jefe Nacional de FE de las JONS el 26 de junio de 2011 y líder actual.

Un año después, el partido se fusionó con Mesa Nacional Falangista (MNF) y, en 2015, Noberto Pico fue reelegido Jefe Nacional por otros 4 años. El acuerdo con MNF duró hasta el 26 de mayo de 2018, momento en el que este partido consideró incumplido el punto 27 de los Puntos Fundamentales de la Falange de 1934, al hacer coalición con parditos “monárquicos, franquistas y carlistas”.

FE de las JONS, desde entonces, se ha presentado a numerosas elecciones, tanto nacionales y autonómicas como europeas, todas sin éxito.

Respecto a la inmigración, FE de las JONS reconoce que es un problema actual de España, pero que es fruto de la “injusticia social”. Es decir, el partido rechaza las “falsas acusaciones” que se centran en “atacar a las víctimas de esta injusticia”. En este punto, acusa a las organizaciones de derecha y de extrema derecha de caer en “posiciones racistas y xenófobas incompatibles con las ideas falangistas que defendemos”.

También rechazan el aborto, a quien definen como “genocidio terrible”, y defienden la mano dura: “persecución implacable, reforma de las leyes, cadena perpetua y cumplimiento íntegro de penas”.

Respecto a la política exterior, reniegan del “modelo capitalista” de la Unión Europea y se oponen a seguir formando parte del “brazo armado del mundialismo”, la OTAN. Eso sí, defienden estrechar todo tipo de lazos con los países hispanoamericanos y Guinea Ecuatorial: “Junto a ellos España está llamada a formar en el mundo un gran bloque hispánico alternativo en todos los órdenes (político, económico, social, etc.) al anglosajón, que actualmente es el que ejerce la supremacía”.

Una nueva escisión. Nace La Falange

Volvamos unos cuantos años antes, al cese de Raimundo Fernández-Cuesta. En el Congreso Nacional de FE de las JONS en 1995, se presentaron Gustavo Morales y Diego Márquez Horrillo como candidatos a la jefatura nacional. Lo que ocurrió fue que, en primera instancia, se eligió automáticamente a Gustavo Morales como Jefe Nacional ya que, según sus seguidores, la candidatura de Márquez Horrillo fue invalidada por un defecto de forma a última hora.

Los partidarios de Márquez, que nunca aceptaron esa interpretación de lo sucedido, acudieron a los tribunales, y en 1997 estos le dieron la razón y, además, obligaron a la repetición de las elecciones internas. Nunca se llegaron a celebrar.

De hecho, los seguidores de Gustavo Morales, ni si quiera se molestaron en solicitar la ejecución de la sentencia. En 1999, ya reagrupados en torno a Jesús López, fundaron La Falange (FE). Por su parte, FE de las JONS, les interpuso una demanda judicial en el año 2004 por utilizar un nombre que tiende a confundir, ya que históricamente, a FE de las JONS se le ha denominado coloquialmente como “la Falange”.

La Sentencia de Primera Instancia dictada en dicho procedimiento a finales de 2004 negó rotundamente los argumentos de Márquez Horrillo, condenándole a pagar las costas del juicio.

Bajo el liderazgo de Jesús López, primero, y de José Fernando Cantalapiedra después, La Falange fue alejándose progresivamente de las posiciones falangistas más comunes, y buscaba homologarse con los partidos neofascistas europeos con un discurso de rechazo a la inmigración y con una renuncia a la simbología falangista tradicional.

En 2006, Manuel Andrino Lobo fue proclamado Jefe Nacional y, desde entonces, el partido ha ido afianzando una estrategia de confrontación con las autonomías y sus estatutos que, según su opinión, han llevado al Estado a una situación insostenible desde el punto de vista social, moral y económico.

  • La bandera: roja y negra primigenia, en franjas verticales, con el emblema del yugo y las flechas en rojo sobre el centro de la franja central de color negro
  • El emblema: cinco flechas en haz abierto y un yugo apoyado sobre la intersección de las flechas
  • La camisa azul: con el emblema sobre el bolsillo izquierdo
  • El saludo: brazo derecho en alto y la mano extendida
  • El himno: el Cara al Sol

También se han manifestado en reiteradas ocasiones contra el terrorismo de ETA asistiendo en varias ocasiones a las citaciones en la Audiencia Nacional de la Junta Nacional de Jarrai, Arnaldo Otegi e Iñaki de Juana Chaos, provocando diversos altercados. En 2013, junto a otros grupos y bajo la iniciativa La España en Marcha (LEM), protagonizaron altercados en el Centro Cultural Blanquerna de la Generalitat de Catalunya en Madrid, tras los cuales hubo 12 detenidos, entre ellos Andrino.

A día de hoy, Noberto Pico y Manuel Andrino ya no se disputan el exiguo mercado de la extrema derecha ajena a Vox, sino que intentan agrupar en una misma casa a cuanto neofascista, falangista, franquista o xenófobo a secas camina por España.

En ese escenario, Falange Española de las JONS y La Falange intentan obtener protagonismo en base a un discurso en el que se combinan ingredientes tales como el ultranacionalismo, las amenazas a la democracia y un derroche de xenofobia.

Una escisión de la escisión: la Falange Auténtica (FA)

Consideran que la participación política debe ser un deber de los ciudadanos y que, por ello, no ha de limitarse solo a los partidos políticos, sino también participar activamente en las asociaciones civiles, sindicatos y empresas. Se declaran partidarios de un modelo republicano y descentralizado para la organización política del país.

El falangismo se cuela en las instituciones de la mano de Vox

“Yo os lo confieso, que José Antonio Primo de Rivera para mí es uno de los grandes hombres de la historia, un magnífico abogado, un magnífico patriota, un gran ideólogo político y que […] se enfrentó, como nos estamos enfrentando todos, a los enemigos de la patria”. Estas son palabras del secretario general de Vox Javier Ortega Smith en una cena con simpatizantes de la Fundación Nacional Francisco Franco en 2018.

Este episodio, sumado a los artículos publicados durante su juventud en revistas falangistas, indicaban una cercanía del dirigente de Vox con la doctrina joseantoniana. De acuerdo con el periodista experto en ultraderecha Xavier Rius, “el falangismo es una de las almas de Vox” en la que se encuentra Ortega Smith, entre otros, aunque la ideología que actualmente predomina es conservadora ultraliberal y la encabezan el matrimonio compuesto por Rocío Monasterio e Iván Espinosa de los Monteros.

“Hay miembros de Vox que provienen del falangismo, como los hay que provienen del PP o de C’s o incluso del PSOE”, explica el profesor de Historia Contemporánea en la URJC Miguel Madueño a lamarea.com. Sin embargo, Madueño sí reconoce que la irrupción de Vox ha sido “devastadora” para el falangismo y para los partidos de extrema derecha en general.

Jorge Buxadécabeza de lista de la formación ultraderechista al Parlamento Europeo en los comicios de 2019, también se había presentado en listas falangistas en los años 90: primero al Parlamento de Catalunya en 1995 como parte de FE de las JONS y en 1996 como parte de Falange Española Auténtica al Congreso de los Diputados. 

En el estudio de la Fundación Rosa Luxemburgo De los Neocon a los Neonazis: la extrema derecha en el Estado español se recogen otros casos como el de Álvaro Leal Baquero, candidato número 24 de Vox en Alcalá de Henares para las elecciones municipales de 2019, que fue número 2 de La Falange por Murcia al Congreso de los Diputados; o Juan García Sentandreu, en su momento militante de Vox e incluso aspirante cabeza de la formación en Valencia, quien fue candidato de Falange Española de las JONS por Valencia en 1982 y se ha visto inmerso en diferentes altercados.

A pesar de estos casos, desde Falange Auténtica (FA) defienden que sus diferencias con los afines a Abascal son claras y que no tienen constancia de un trasvase de su militancia hacia la formación verde: “Vox es un partido de derecha conservadora, aderezado con un toque social, y nosotros no somos de derecha ni de izquierda”, explica el secretario general de los falangistas, Antonio Pérez Bencomoso. Según sostiene, Vox “es un partido más de este sistema” con el cual pueden tener coincidencias programáticas: “De la misma manera que también podemos tenerla en materia social con partidos de izquierda que están en las antípodas de ellos”.

Falangistas en… ¿Podemos?

Una transición, de la extrema derecha a votar a Pablo Iglesias, que no le ha salido ‘gratis’ a Ynestrillas: “He sufrido vejaciones, difamaciones múltiples, todo tipo de injurias y calumnias de fanáticos”, explica.

Dice, en la misma entrevista, que nunca se ha considerado de extrema derecha: “Cuando no se comparten ninguno de los postulados de la derecha -ni en lo nacional, ni en lo social, ni en lo político, ni en lo económico-, es imposible ser extremista de la derecha”.

También afirma que él nunca ha apoyado el golpe de Estado, ni estuvo a favor de la expulsión de inmigrantes, sino “de controlar el fenómeno masivo de la inmigración ilegal porque yo era nacionalista entonces”. “Mi posición se ha ido con los años esculpiendo sobre la base de la profundización de mi doctrina hacia un falangismo de izquierdas, en consonancia con la fenecida Auténtica (falangismo antifranquista y socialista) de finales de los 70 […]  Hoy día, salvo matices en los que no coincido, creo que en Podemos es donde se da esa mayor proximidad con mi pensamiento”.

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