Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) publicaron el domingo los resultados de la investigación sobre el ataque al cruce de Erez y al DCO de Erez, ocurrido la mañana del 7 de octubre. La principal conclusión fue clara: las FDI no lograron cumplir con su misión de proteger estas áreas. La investigación, liderada por el coronel Gidi Kfir-El y su equipo, fue presentada a las familias de las víctimas y los secuestrados, así como a las fuerzas que operaban allí ese día. El resumen de los hallazgos fue elaborado por el excomandante del Comando Sur, Yaron Finkelman.
Durante el ataque, nueve soldados murieron y tres fueron secuestrados, uno de los cuales sigue en manos de Hamás en Gaza. En la primera fase, 20 terroristas de la unidad Nukhba se infiltraron en el campamento, cometiendo asesinatos, secuestros y saqueos. Más tarde, un segundo grupo de aproximadamente 100 terroristas, en su mayoría de la Yihad Islámica, irrumpió en la zona, centrándose principalmente en el saqueo.
El cruce de Erez cuenta con varias áreas, y la responsabilidad de la terminal y el DCO recaía en el 77º Batallón de la 7ª Brigada. A las 5:30 a.m. se activó una alerta, y a las 6:29 a.m. Hamás comenzó a atacar las bases de las FDI en la zona, dificultando el movimiento de las tropas. A las 6:32 a.m., los terroristas se dirigieron al cruce de Erez, logrando romper la valla y penetrar en territorio israelí poco después.
A las 6:50 a.m., el pelotón de reserva regresó al campamento y los soldados recibieron la orden de prepararse para el combate. Minutos antes de las 7:00 a.m., los terroristas intentaron derribar el muro del campamento con explosivos, sin éxito. El sargento de seguridad ordenó cerrar las habitaciones, pero los atacantes lograron infiltrarse.
Tres soldados de la unidad “Globo” se dirigieron al comedor y se unieron a su comandante. Poco después, los terroristas volaron la puerta principal del campamento. Un comandante intentó frenar su avance disparando, pero no logró evitar que se dispersaran por varias zonas.
Uno de los atacantes se posicionó en el comedor y comenzó a lanzar granadas contra los soldados, obligándolos a replegarse hacia la sala de operaciones. A las 9:00 a.m., el comandante de la reserva ordenó a las tropas trasladarse al área protegida debido a un inminente ataque aéreo.
Sin embargo, al llegar, el comandante asumió erróneamente que no quedaban soldados por rescatar. A las 10:30 a.m., una segunda ola de terroristas irrumpió en el campamento, saqueando e incendiando. El comandante del pelotón partió junto a otro combatiente hacia los invernaderos de Netiv Ha’asara para unirse al jefe de seguridad del moshav en la defensa de la zona.
A lo largo del día, las fuerzas de Tzáhal continuaron buscando y despejando el campamento, rescatando a soldados atrapados y evacuando los cuerpos de los caídos. El control del campamento no fue completamente restaurado hasta las 11:00 p.m., más de 17 horas después del inicio del ataque.
La investigación destacó una decisión acertada: el comandante del 77º Batallón optó por enviar fuerzas a las comunidades cercanas en lugar de centrarse en la defensa del DCO de Erez. Aunque no evitó la tragedia, esta acción ayudó a salvar vidas y minimizar el daño.
El informe también reveló múltiples fallos: la incapacidad de pasar de una estrategia defensiva a una ofensiva, un despliegue insuficiente de tropas, la falta de coordinación entre mandos, la ausencia de apoyo artillero y deficiencias en la preparación operativa. Además, se reportó la presencia de un soldado desarmado en el área del DCO, lo que constituyó una violación de la disciplina básica.