Clara, la cabra que sufrió una agresión sexual en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), ha regresado al Santuario Dharma en Cáceres, donde recibirá atención y cuidado tras el traumático incidente. Este caso ha generado gran conmoción y ha subrayado la necesidad de visibilizar y combatir el maltrato animal.
El pasado 25 de mayo, una estudiante de veterinaria descubrió a un empleado de limpieza reteniendo a Clara, quien estaba ingresada en el Hospital Clínico Veterinario por mastitis. Al alertar al personal, se confirmó la agresión, evidenciada por una ligera hemorragia y comportamiento anómalo. Una citología realizada posteriormente corroboró el maltrato sexual.
Regreso al Santuario Dharma
Espejo Público, visitó a Clara en el Santuario Dharma para evaluar su estado. Francisco José González, fundador del santuario y dueño de Clara, comentó: «La noto un poco distante y muy atenta a todo«. González se enteró del incidente mientras entregaba otro animal para una castración. Los responsables de la UCM le informaron detalladamente sobre lo sucedido y respondieron a todas sus preguntas.
González confirmó que el santuario se personará como acusación particular contra el agresor, no contra la universidad. Añadió que Clara podría necesitar ayuda psicológica: «nada me asegura que esto no le vaya a cambiar la vida y que tenga un trauma«.
Funcionamiento del Hospital Veterinario de la UCM
El Hospital Clínico Veterinario Complutense, parte de la Facultad de Veterinaria de la UCM, combina actividades asistenciales, investigativas y docentes. Los alumnos voluntarios trabajan bajo la supervisión de profesores y personal técnico. El equipo incluye mozos que cuidan a los animales y empleados de limpieza responsables de las zonas comunes, quienes normalmente no interactúan con los animales.
Implicaciones legales por la violación
Cristina Bécares, abogada especialista en derecho animal y miembro de INTERcids y CoPPA, comentó sobre las implicaciones legales del caso. Según Bécares, es lógico que el Santuario Dharma se persone como acusación particular, teniendo un interés legítimo en el caso. La reforma del Código Penal, introducida por la Ley Orgánica 3/2023, amplió la pena máxima por zoofilia de 12 a 18 meses, pero ahora requiere demostrar lesiones físicas o psicológicas resultantes del acto sexual.
Las sanciones incluyen penas de prisión de 3 a 18 meses o multas de 6 a 12 meses, calculadas según los recursos económicos del acusado, además de la inhabilitación especial de uno a tres años para ejercer cualquier profesión relacionada con animales y la prohibición de tener animales. Bécares enfatiza la importancia de visibilizar estos casos, ya que pueden indicar otros delitos similares, como la pederastia o el abuso sexual a mujeres.